Estaba pensando en que esta época es muy parecida a cuando Moisés y Aarón fueron a decirle al Faraón que deje ir a los israelitas para que hagan sacrificios en en desierto. No solo no los dejaron ir, sino que además, les aumentaron el nivel de esclavitud. Es por eso que Éxodo 6:9 dice: "Después Moisés habló de este modo a los hijos de Israel, pero ellos no escucharon a Moisés por su desánimo, y a causa de la dura esclavitud".
Esto me recuerda algo que leí en una Atalaya:
“ÉRASE el mejor de los tiempos y el más detestable de los tiempos; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos y nada poseíamos” (Historia de dos ciudades).
Las dos ciudades a las que se hacía referencia en esa novela eran Londres y París, durante el caos de la Revolución francesa. Para los oprimidos ciudadanos de la Francia del siglo XVIII, la proclamación que hizo la Revolución respecto a los derechos humanos fue una “primavera de esperanza”. Pero para los que apoyaban el antiguo régimen, el sistema político saliente, era un “invierno de la desesperación” que conducía a la muerte y la destrucción.
¿Optimismo, o pesimismo? Todo dependía del lado que la persona apoyara. Y lo mismo sucede hoy.
Estamos a las puertas de que se rompa todo, pero mientras tanto tenemos que confiar.
