El otro día estaba pintando un cuadro. Como hacía mucho que no andaba pintando, muchos de los acrílicos se secaron. En el afán de extraer la pintura, apreté uno de los envases y explotó, enchastrando toda la pieza. Manchó el piso, la cama, y ropa que tenía en la silla... así que me tuve que poner a limpiar todo. El tema es que el cuadro que intentaba pintar con delicadeza quedó todo explotado de acrílico marfil. Hasta me limpié la mano en el cuadro.
Lo que quiero destacar es que, a veces, lo que parece un desastre puede convertirse en algo bueno. Hoy me puse a "interpretar las manchas". Así que definí bastante bien con líneas finas lo que había sucedido y quedó muy original. Digamos que es una pintura creada por la casualidad (o causalidad).
Me recuerda a esa técnica japonesa que hace arte con jarrones rotos. Ellos también "interpretan los pedazos", uniéndolos con laca y oro. Queda re laca, como mi cuadro. O también se podría ilustrar con el dulce de leche. Cuenta la leyenda que alguien estaba cocinando leche con azúcar y casi se le quema. De ese accidente nació algo espectacular.
(Aclaro que la imagen es solo a nivel ilustrativo, no tiene nada que ver con mi cuadro).
