La voz de alguien
sábado, 12 de septiembre de 2026
Defecto Mariposa
Antes del viaje a Iguazú era una larva. Allá fui una pupa y ahora soy una mariposa. Suena re gay pero es solo una ilustración de la metamorfosis. Y sí, allá estuve meta morfar. Las pizzas que comí en Foz estaban riquísimas y bastante económicas. Lo que pasa es que las mariposas necesitan energía para la transformación. Qué sé yo. Este viaje fue el puntapié inicial para otros Viajes Misionales que tengo en mente. Por eso estuve en Misiones. Sugerente, ¿no? Su empleado no. Si no entendieron es porque soy el Rey de los juegos de palabras. Es como nombrar a los animales a medida que van apareciendo en el jardín. Requiere de imaginación y también de pensamiento lateral. Pensamiento córner no. O saque de portería. De porquería no, sino del portero. Porque Juan el Bautista fue Portero. A los Encargados de edificio no les gusta que les digan Porteros. A mí no me molesta. Yo trabajé de Portero. Cambiando de tema, cuando estaba yendo al Aeropuerto de Iguazú vi montones de mariposas. Imaginate. Por comer dos mangos al principio, hoy en día tenemos guerras, pestes, hambre, muerte, vejez, terremotos y mil cosas más. Según la IA, el efecto mariposa es el concepto fundamental de la teoría del caos: establece que en sistemas complejos, una variación insignificante en las condiciones iniciales puede desencadenar consecuencias gigantescas e impredecibles con el paso del tiempo. Nada mejor para suavizar un poco la angustia que tomar cada tanto una grappa Mariposa.
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