domingo, 18 de enero de 2026

VIAJE 2018: Choque cultural


Ok, de Berlín nos fuimos a San Petersburgo, Rusia. Creo que el primer lugar donde caí a comer fue un restaurante de lujo. No soy muy fan de esa onda, pero fue lo que conseguí. Pedí borsch. Es una sopa de esa zona con remolachas y crema agria. Me la sirvieron en un pan ahuecado. Es lo que se ve en la foto. Era un lugar con cortinas, mozos muy profesionales, baños amplios y pinturas clásicas en las paredes. Todo como para poder cobrar más cara la sopa. Igual estaba rica. Lo que sí recuerdo es que, de cortesía, me dieron una copita de un licor añejado que hasta tenía flores dentro de la botella. Por Dios, nunca había probado algo tan rico. Sin exagerar, fue la mejor bebida alcohólica de mi vida. Por otra parte, también noté en primera persona el choque cultural. Resulta que estaba en mi hotel, uno normal. Y el que atendía (la conversación fue toda en inglés) me pregunta: "¿Hay algo más que quiera en su heladera?". Así que se me ocurió decirle que quería que pusiera una papa. Qué sé yo, me dió risa. Pero me dijo "Nadie me había pedido eso antes". Claro, uno está acostumbrado a decir alguna cosa para romper el hielo, pero ellos lo toman literal. Por eso lados hace frío, así que andaba con ropa térmica por las dudas. De todos modos no me tocó nieve. Mejor, sino es un lío. Lo que estuvo bueno fue ver un McDonald's. Pero tenía las letras rusas, así que era un Макдоналдс.

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