martes, 5 de mayo de 2026
VIAJE 2018: Metro Soviético
En Moscú todo es enorme. Hay construcciones que tal vez no son tan altas pero son majestuosas. Cuestión que me habían dicho que el Metro de esa ciudad valía la pena visitarlo. Tiene toda una onda bien Soviética vieron. Fue increíble porque lo visité el 1 de mayo, que es el día del trabajador en todo el mundo. Así que justo, porque no había casi gente y lo pude recorrer tranquilo. Eso no fue planeado, fue de suerte como muchas cosas que me pasan. Me pasó que quise usar una tarjeta para pasar que usé en San Petersburgo, pero no sabía que las dos ciudades tienen sistemas diferentes. En Moscú creo que era con fichita. Lo difícil fue hacerme entender con la que las vendía, porque no hablaba nada de inglés, y además había una fila de gente estresada atrás como en todo Subte. Igual lo logramos y pasé. ¡La escalera mecánica baja durante un minuto! Creo que lo hicieron así por las dudas que le tiren alguna bomba. Me vino bien aprenderme el Alfabeto Cirílico (el que usan los rusos) para moverme por las diferentes estaciones. Tiene un diseño muy práctico. Cada estación tiene un tren que va y otro que viene, pero sin la complicación de conectarse por escaleras como en Buenos Aires (excepto las más nuevas que tienen mejor diseño). Ok, así que llegó el momento de tomar el avión hacia Grecia. Pero antes, me dio un poco de hambre. Me pedí un desayuno con café con leche, huevos fritos y porotos. El tema es que después me di cuenta de que vendían varenikes (son como ravioles). Me tenté y también les pedí un plato. Pero como tampoco había probado el vodka, después también me tomé un shot, jaja.
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