De Grecia fui a Egipto, (El Cairo).
Como para que se den una idea de que este país era diferente a los otros en los que estuve, cuando estaba en el avión nos entregaron un papel de información con advertencias. Cuestión que llegué y el remisero del hotel me estaba esperando. Ah, es gracioso porque la Visa la hice en el aeropuerto en 5 minutos, lo único que tenía que hacer era pagar. Son re argentinos chantas en ese sentido. Otra cosa que me llamó la atención es el tráfico. Estábamos yendo por la autopista y un auto venia haciendo marcha atrás. Jaja, lo gracioso es que el chofer ni se sorprendió. Debe ser que ve cosas así todos los días. Otro día estábamos en el auto y por al lado pasó un rebaño de cabras. Tranqui, pasá nomas, qué te pensás que estás en Egipto. Bueno y ademas, las pirámides. Acá voy a proceder a describir un poco la zona para que vean lo groso que es. En primer lugar, desde la terraza del hotel donde me alojé se veían. Era una zona especial. Otra cosa mucho muy importante es que, donde termina la ciudad y están los Antiguos Monolitos Triangulares, empieza el desierto. Pero no es para los turristas nomás. Empieza de verdad. Si te vas por ese lado sin guía podés morir muerto. Es África, gente. Es otro estilo. Ah, y muchísimas moscas por todos lados. Los egipcios toman mucho té. Es muy rico. Lo que no me gustó fue la comida. Yo imaginaba que iba a comer shawarma todo el día, pero la verdad que no. Te daban una carne un poco seca y pan árabe. Creo que había hummus también. Ah, sí. Recién me fijé una foto que tengo. Había hummus. Era rico eso, al menos. Hay mucha pobreza. Es llamativo que, al lado de los baños públicos te piden plata cuando entrás. Eso no es tan sorprendente. El tema es que también te piden cuando salís. Es en serio. Creo que no les dí plata ninguna de las dos veces.

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